“Escocia, tierra de contrastes y de leyendas”

Escocia es una tierra en la que parece que el tiempo no ha pasado, y al adentrarse en ella, puedes sentirte parte de alguna de sus leyendas e historias gracias a su campiña idílica, ciudades cosmopolitas con magnífica arquitectura y castillos medievales que invitan a vivir una mágica luna de miel.

Esta región conocida por la hospitalidad de su gente, forma parte de las cuatro que constituyen al Reino Unido y es la que se encuentra más al norte. Su capital es Edimburgo mientras Glasgow es la ciudad más grande y poblada. El idioma oficial es el inglés y también se habla el escocés, y aunque es una nación constitutiva de esta unión, tiene una entidad jurídica distinta con una cultura propia.

¿Cómo se divide Escocia?
El territorio escocés se divide en varias regiones llenas de contrastes y que son parte del encanto que lo caracteriza. Al sur se encuentran las Uplands, que hacen frontera con Inglaterra. En el centro del país las Lowlands (Tierras Bajas), es donde se alberga la mayor parte de la población y donde se encuentran las dos ciudades arriba mencionadas. También lo conforman las Tierras Altas, mejor conocidas como las Highlands que se caracterizan por su cadena llena de verdes montañas y bosques que todos hemos visto en series de televisión o películas. Para completar la riqueza de su territorio, en su parte insular tiene tres archipiélagos: El de las Hébridas, en la costa oeste, que se caracterizan por sus rocas muy antiguas, el de las Órcadas, situadas más al norte y el de las Shetlands, todas ellas con una población muy escasa.

¿Qué hacer en Escocia?

Castillos
Si querían conocer no sólo las impresionantes arquitecturas, sino también las historias de amor y los grandes acontecimientos de la historia que sucedieron detrás de sus murallas, llegaron al lugar indicado. Muchos de estos monumentos han aparecido en distintas películas, como el de los jardines del castillo de Drummond que se convirtió en la residencia del duque de Montrose, el enemigo de Rob Roy, en la película del mismo nombre. Qué decir del romántico castillo de Eilean Donan que sirvió de escenario en la película de James Bond “El mundo nunca es suficiente” y la “Boda de mi Novia”, con el actor Patrick Dempsey.

Edimburgo y Glasgow
Estas dos ciudades emblemáticas de Escocia ofrecen todo lo que un lunamielero quiere encontrar en el viaje más importante de su vida con su pareja. En su capital, justo en el corazón de esta ciudad se yergue un palacio medieval y un castillo encaramado sobre la cima de un peñón. En sus calles llenas de leyendas se respira la historia que fue fruto de inspiración para muchos novelistas, y gracias a estos lugares nacieron grandes personajes como Dr. Jekyll y Mr. Hyde y Harry Potter. Si desean conocer lugares más sobrecogedores pueden tener visitas guiadas para que conozcan otro tipos de historias terroríficas. En este lugar pueden escoger comer en el tranquilo restaurante Monteiths, en el Old Town, o para tomar la copa en Thistle Street. En los alrededores de Edimburgo, a sólo una hora se puede conocer Perthshire que tiene un variado paisaje, con montes e impresionantes cascadas, ideal para excursiones. Asimismo en esta zona también vale la pena conocer Glenturret, la destilería en funcionamiento más antigua de Escocia. Estas visitas se complementan con una incursión hasta Aberdeen, la ciudad de las flores.Si de festivales se trata, el de Edimburgo es un referente a nivel internacional con diferentes actividades culturales, algunas de las más importantes comienzan a partir de junio y siguen con diferentes temáticas hasta diciembre.

Por su parte Glasgow conserva un estilo victoriano, pero con un aire más vivo y moderno gracias a sus habitantes y en donde es una visita obligada al museo de Kelvingrove, una de las atracciones turísticas más famosas, además por supuesto visitar su bares y pubs que son parte de un tradición que no se pueden perder. Si les gusta la música llegaron al sitio indicado, ya que no hay que olvidar que Glasgow fue nombrada Ciudad de la Música de la UNESCO en 2008. Para visitar en esta localidad anoten el Babbity Bowster’s y el Bar 91 con música en directo y un buen ambiente. Si lo que quieren disfrutar son conciertos, qué mejor que el Old Fruitmarket; o echarse una vuelta al Barrowlands. Para comer se puede visitar el Cafe Gandolfi y también el acogedor restaurante Stravaigan.

Highlands
Mención aparte merecen las Tierras Altas, con bellas estampas que ofrecen espectaculares paisajes que pueden ser apreciados en la carretera costera de un sólo carril que parte de Lochinver hacia el noroeste. Con una idílica belleza como las pequeñas playas de Clachtoll y Clashnessie para más adelante encontrar el faro de Rhu Stoer y conocer el impresionante farallón conocido como The Old Man of Stoer (el viejo de Stoer). En este recorrido también podrán ver asombrosas cavernas, arcos y acantilados abarrotados de aves marinas. Por supuesto en esta visita no se puede dejar de conocer el Lago Ness, que se ha hecho famoso por su legendario “monstruo”, el cual muchos aseguran haber visto.

Gaiteros y faldas escocesas
En Escocia los hombres no sólo llevan los pantalones, sino también los kilts o típicas faldas a cuadros que el sexo masculino porta con orgullo, además de otros accesorios que usan en ocasiones especiales o celebraciones, y que por tradición muchos usan sin ropa interior. Otro símbolo escocés por excelencia, son sin duda las gaitas que se remontan a tiempos ancestrales y que forman parte de la música tradicional de las Tierras Altas, con un sonido característico que es parte de su patrimonio histórico.

Gastronomía
El whisky es originario de esta región y con la que se le da la bienvenida a visitantes, una bebida que le ha dado fama mundial. En cuanto a sus platillos muchos se basan en pescados y mariscos, especialmente el salmón, así como de carne de ternera y venado. No se pueden perder el “Haggis” mezcla de carnes envueltas en estómago de oveja y que se sirve con puré de boniatos y papas, así como el Scotch Broth, guiso de verduras y cebada. De postres el Cranachan hecho a base de nata y harina de avena que se sirve con frutos rojos y galletas de avena, así como un toque de whisky.