“La virtud de aprovechar el tiempo”

“Sabia virtud de conocer el tiempo…” con esta afirmación comienza un poema del escritor mexicano Renato Leduc, que encierra grandes verdades y que posteriormente se musicalizó para crear una canción muy famosa.

En la vida actual con todas las actividades diarias por hacer, se nos va literalmente el “tiempo como el agua” es decir que se nos escapa de la mano sin que nosotros podamos aparentemente hacer nada, y bajo ese pretexto vamos relegando cosas por hacer y lo que es peor, haciendo a un lado la convivencia con nuestros seres queridos a quienes no les damos su valor adecuado, o dejando tareas personales porque “no nos alcanzó el tiempo”.

En la canción referida en el siguiente párrafo dice “…ignoraba yo aún que el tiempo es oro. Cuánto tiempo perdí, ¡Ay! cuánto tiempo” y qué gran verdad encierran estas palabras. No vamos a hablar en este artículo en cómo aprovechar el tiempo libre, un buen tema para tratar en otra ocasión, si no en el valor que le damos, porque en ocasiones olvidamos cuándo terminará este precioso regalo, y que sabemos, puede acabar en cualquier momento y escaparse de las manos como el vital líquido, ya que el tiempo literalmente es vida.

Ahora que está próxima a comenzar una nueva etapa en tu vida como pareja, ¿te has puesto a pensar como distribuyes tu tiempo y el valor que le das a éste? Por ejemplo, ¿cuántas veces en lugar de estar charlando con una persona estamos más al pendiente de las redes sociales, en nuestro celular o contestando mensajes, en lugar de prestarle atención a la persona que tenemos enfrente, o dejando a un lado la convivencia con otras personas por la misma razón?

En cuantas ocasiones vamos posponiendo una cita con ese amigo(a) que volvimos a encontrar o con quien nos gustaría conversar, pero al que realmente no volveremos a ver porque no nos tomamos la molestia de ponerle día y hora a esa cita.

Por asuntos laborales conocí a un buen amigo que tenía que ver o hablar por esas cuestiones, después quedó pendiente una cita para ir a cenar o tomar un café y yo no podía por diversas razones, así pasaron los meses hasta que me enteré que había fallecido. Además del dolor por su partida, me asaltaba la pregunta ¿Por qué no me tomé el tiempo para verlo?

El tiempo que se pierde no regresa, así que hay que mirar para adelante. En cuantas ocasiones gastamos nuestras energías en algo que al final nos damos cuenta que no valía la pena. Con todas las tareas que tienes que hacer para la preparación de ese gran día, seguramente no te has puesto a pensar en eso, pero tómate un respiro para analizarlo. ¿Qué no encuentras algo que buscabas para tu boda o no te cumplieron con algo? Antes de hacer un drama, guarda la calma y busca una alternativa para resolverlo, siempre la habrá, pero no desperdicies tiempo en algo que puede tener una solución alternativa. ¿Cuántas veces nos enfrascamos en una pelea o en una preocupación que nos quita las energías y el tiempo, o en algo sin importancia que magnificamos? Cuando ante nosotros, tenemos un campo fértil en el que podemos escoger qué sembrar y cosechar después.

A partir del momento que des el “Sí” vendrán grandes cambios a tu vida y con ellos nuevas responsabilidades que habrán de asumir, ya no será sólo tú, sino ahora habrá otra persona con la cual compartir tu tiempo y distribuirlo de acuerdo a las necesidades de ambos.
Así que aprovechen el tiempo que pasan juntos dándole valor a cada instante, viviendo al máximo, porque al igual que el agua, éste es muy valioso y sólo nos damos cuenta de eso cuando se evapora.