“Como el aire fresco de la primavera que invade los jardines, el toque de un suave azul brinda un ambiente delicado y elegante a la propuesta de esta temporada.”

Acentos clásicos

El escenario perfecto para disfrutar de la primavera es un jardín, en donde los colores de la naturaleza juegan un papel importante. Para esta ocasión la paleta de color es una combinación de colores clásicos, como el azul muy claro combinado con un suave salmón, un cierto toque de sofisticación afrancesado y que recuerdan a la clásica realeza del tiempo de María Antonieta.

Delicados ornamentos

La atmósfera tiene una ligera sensación clásica con un toque contemporáneo, un acento de frágil sobriedad. Los pequeños detalles son desde flores, hasta accesorios que aportan cierta dulzura al combinarse con la delicada paleta de color, como los cojines que dan un detalle de cuidado y estilo.

Accesorios ad hoc

Cada elemento suma para crear un ambiente cálido, elegante pero sin saturar los sentidos, lo que lo hace relajado y de buen gusto, como una tarde de té en el jardín. El mantel azul atrae la vista a la mesa y los detalles dorados le dan un toque elegante, como los cubiertos, diseño de platos, servilleteros, copas y sillas que recuerdan a las celebraciones de antaño.

Elegante y llamativo

Un candelabro clásico es la base de este arreglo floral, delphium azul, rosas blancas, delicado rosa y salmón, flor coliflor y dólar, aportan el detalle de color muy suave pero llamativo por la altura. Para hacer la atmósfera más acogedora y romántica al llegar la tarde, las veladoras serán esenciales, además de ser un ornamento.

Ambientación, cada detalle cuenta

No sólo las mesas deben ser el centro de la atención y la decoración, todo aquello que enmarque el escenario debe integrarse al concepto. Por lo que farolas y otro tipo de artículos son importantes para crear una atmósfera ideal. Colocados en árboles, el toldo y otros lugares, generan una burbuja que guarda ese ambiente que buscan los novios, un momento inolvidable.

Para consentir

Que mejor manera de hacer sentir cómodos a los invitados que ofrecer, una vez ya muy ambientada la fiesta, un juego de pantuflas y un chal para que puedan abrigarse un poco del fresco de la noche, así como olvidar por un rato los incómodos zapatos y bailar hasta el final.
Pero también hay un detalle dulce, con los típicos huevitos de chocolate y almendras, que rompen con el sabor de la comida, ideales para el antojo, al igual que estos elegantes macarrones, muy al estilo francés que da un toque vintage y delicioso a la celebración.